miércoles, 27 de julio de 2011

Imaginate las voces.
El constante discurso vuelto monologo: metamorfoseado, hecho hielo o sangre.
Imaginate las voces. Y uno desde este lado del vidrio, contemplando inherte, sin siquiera esbozar un movimiento.
Es sarcasmo, es más que eso, es sinismo, es mentira, pura mentira.
Cómo convivir con esto?
Cómo ser inmune a tanto desapego?
Cómo transformar las verdades en un juego de pares, donde las escaleras solo permiten que asomes a un cielo infinitamente más pequeño que ese que no dejás de desdibujar?
La linea es simplemente tan delgada que no permite separar lo uno de lo otro. Todo es nada. Las partes se aferran para no desprenderse, se muerden, se rasguñan, se transforman: en nada.

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