La cura. El antídoto. La pastilla para no soñar.
Tengo el cuerpo desbordado de culpa...de anhelo...de sospechas.
Ya no se si imagino, o presiento, o palpito o simplemente deseo.
Es indescriptible esta sensación de no llegar a comprender todo lo que ocurre justo en frente de mi.
La secuencia se vuelve ciertamente opaca y el calendario desdibuja sus incontables finales. Aquellos que me redescubren intrépida sosteniendo en mis manos algo que se inquieta simplemente al rozarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario